Cómo Comunicarse Con Tu Pareja

Cómo comunicarse con tu pareja es fundamental en cualquier relación. La manera de expresar tus opiniones, gustos y decisiones es tan importante como saber escuchar los de la otra persona y, sin lugar a dudas, una de las claves para que dicha relación perdure.

No existe una manera universal a la hora de comunicarse con tu pareja, y el modo en que lo hacemos se encuentra dado por una mezcla de educación (como aprendiste a pedir las cosas, a demandar atención, a expresar tus sentimientos), imitación o diferenciación (respecto a cómo se comunicaban tus padres entre ellos), así como experiencia (la forma en que a lo largo de tu vida ha resultado más exitosa).

Existen tres formas de comunicarse con tu pareja: directo, negociador o conciliador. Cada una tiene una tendencia natural y se relaciona mejor con personas de cierto estilo.

Tres maneras de comunicarse con tu pareja

CONCILIADOR

Como conciliador, tratas de vivir en armonía con los demás, evitando todo aquello que altere a los que viven contigo. Por lo tanto, eres flexible y capaz de llegar a acuerdos para mantener las cosas desde una perspectiva positiva. No obstante, debes tener cuidado de no ceder de más frecuentemente, es decir, de no defender tus argumentos con suficiente vehemencia para “no hacer olas”, alterar la paz o evitar discusiones, perdiéndote con ello la oportunidad de saber qué está mal y cómo le parece a tu pareja que puede arreglarse el asunto.

Formas de comunicarse con tu parejaSi tu pareja también es conciliadora: la relación puede ser grata porque ambos evitarán las discusiones sin importancia alguna y buscarán resolver sus problemas. La dificultad, en este caso, puede radicar en el hecho de que ambos cedan o no tomen decisiones para no importunar al otro. Por ejemplo, cuando quieren salir a cenar y durante media hora se dicen “adonde tú quieras” el uno al otro. Al final, quizá no vayan a ningún lado, lo que no es bueno a la hora de comunicarse con tu pareja

Si tu pareja es directa: debes tener cuidado de no terminar en una relación en la que el otro marque todas las pautas y tú cedas en todo, porque terminarás por perder tu personalidad. Un ejemplo es que decidáis ir a cenar y, aunque eres vegetariano, elige sin preguntarte un restaurante que sólo sirve carne. Recuerda: tu pareja se fijó en ti por ser quien eres, así que no dejes de serlo. Comunicarse con tu pareja está bien, pero no hace falta decir sí a cualquier cosa.

Si tu pareja es negociadora: prepárate, porque buscará que cada asunto se discuta a fondo y que ambas partes tengáis oportunidad de hablar. No veas esto como una amenaza, sino como una oportunidad, y ayúdale a ver que no es necesario hacer una tormenta de un vaso de agua. Volvamos al ejemplo de la cena: tú pides que no sea un restaurante en el que únicamente haya carne. Es muy probable que te pregunte por qué, cómo te hace sentir, quizá te recuerde que la última vez fuisteis a uno de sushi aunque lo odia… Lo más probable es que, a manera de compromiso, terminéis en un sitio que no sea del completo agrado de ninguno de los dos, lo cual no es ideal.

En cualquier caso, como conciliador es muy importante que no te retires a la primera ante un argumento, que tomes conciencia de que no se trata de un ataque personal y que, aunque tu punto de vista no sea como el de tu pareja, vale la pena que lo conozca y que expreses lo que te molesta para construir una relación sólida (recuerda: no te relacionaste con un adivino, así que tienes que hablar). No caigas en expresiones negativas, como son la crítica ácida, el sarcasmo y el cinismo, que no llevan a nada. Una pelea de pareja no tiene por qué ser mortal ni el final de la relación. Estos consejos son de gran ayuda para comunicarse con tu pareja.

NEGOCIADOR

Al negociador se le reconoce por sus habilidades para escuchar, por su empatía y por su deseo por encontrar la mejor solución para ambos. Cuando una situación parece irreconciliable, le ofreces a tu pareja que cada uno ande parte del camino para encontrarse a la mitad. No dejas que las cosas “pasen”, sino que buscas resolverlas antes de que se vuelvan enormes.

Si tu pareja es directa: pueden aparecer dificultades a la hora de comunicarse con tu pareja, ya que, por lo general, son personas de temperamento explosivo que difícilmente cambian de opinión al enojarse. Eso puede hacerte sentir que no quiere resolver las cosas. Dale tiempo y después retoma el diálogo.

Si tu pareja es conciliadora: podría resultarte complicado discutir ciertas cosas, ya que por naturaleza preferirá no hablar de ellas. Sin embargo, no estás en un callejón sin salida. Recuerda: eres negociador. Usa tus habilidades y cuídate de llegar a acuerdos que no satisfagan a ninguno con la teoría de que es mejor estar medio de acuerdo que en desacuerdo.

Si tu pareja es también negociadora: te hallarás en la mejor situación posible para ti, porque tendrá la misma tendencia en resolver situaciones, aunque ello implique largas horas de diálogo y análisis. Si no podéis poneros de acuerdo sobre a dónde ir a cenar, lo más probable es que decidáis algo como “hoy vamos al sitido que tú quieras y la próxima vez elijo yo”. Por otro lado, es importante que no caigas en ciertas trampas de la negociación, como desdeñar al otro (con el fin de que se dé cuenta de lo mucho que vales), o expresar críticas negativas disfrazadas de críticas constructivas (por su bien). Recuerda que tu habilidad es que ambas partes os expreséis, así que úsala. Con ello mejorará todo lo relacionado con comunicarse con tu pareja.

DIRECTO

Si éste es tu estilo, significa que no temes decir lo que piensas y sientes, ni que tu pareja sepa por qué eres como eres. Tiendes a hablar de cualquier problema de inmediato, aunque eso implique iniciar una pelea, y defiendes tus argumentos con vehemencia, lo que no significa que te enredes en discusiones por cualquier detalle. En cualquier caso, sé consciente de tus reacciones y no digas nada sin pensar ni actúes sin reflexionar, y cuida también el cómo. Con frecuencia, los demás interpretan tus comentarios como agresivos. Un poco de diplomacia no le hace mal a nadie en lo que respecta a comunicarse con tu pareja.

Si tu pareja es también directa: comprenderá por qué es tan importante para ti el ser escuchado y que te expreses como lo haces. Volvamos al ejemplo de la cena: si tú eliges un lugar que a tu pareja no se le antoja, probablemente discutáis que la última vez escogió ella y ahora te toca a ti, que siempre esto y lo otro y, al final, cada quien cenará por su cuenta. O no, tal vez quien expresó los argumentos más enfáticamente bien podría elegir el lugar.

Si tu pareja es conciliadora: lo más probable es que tienda a evitar confrontaciones contigo y, aunque esto podría parecerte ideal y armónico, en realidad no lo es. Motívale a decirte qué piensa, siente y quiere para que la relación crezca. En la ya tan mencionada cena, lo más seguro es que diga “donde tú quieras”. Total, que cuando te das cuenta, no tienes ni idea de qué le gusta porque siempre hacen lo que tú deseas con tal de que no te provoque un berrinche o te pongas de mal humor.

Si tu pareja es negociadora: ten en mente que llegue a acuerdos contigo (y que probablemente éstos tiendan a ser a tu favor), no significa que es débil de carácter. Es posible que ceda en mucho para obtener lo que realmente importe. Si busca negociar contigo a qué restaurante ir, dale la oportunidad de expresar su opinión y escúchalo.

Es importante que conozcas la manera en que te comunicas con el objetivo de evitar arranques de ira, portazos o decir algo que ni piensas y que puede causar mucho daño. Recuerda que la idea no es que tu pareja se sienta intimidada o que te tenga miedo. Una relación en la que no hay discusiones no es saludable, y si te dice algo respecto a ti, escúchala, no te pongas a la defensiva ni comiences a dar razones de por qué eres así. Alcanzar la perfección a la hora de comunicarse con tu pareja no es posible, pero sí lograr una mejora con respecto a hábitos pasados.

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